El test cutáneo, conocido como prick test, es la prueba de referencia para diagnosticar alergias inmediatas, como la rinitis alérgica y algunas alergias a alimentos. Es rápida, poco dolorosa y se puede realizar desde niños pequeños hasta adultos mayores.
¿En qué consiste?
Se colocan gotas con extractos de distintos alérgenos sobre la piel del antebrazo y luego se pincha la capa más superficial con una pequeña lanceta. El procedimiento no produce sangrado. Tras esperar entre 15 y 20 minutos, si existe alergia, la piel presenta enrojecimiento y una roncha, que el especialista interpreta.
¿Qué alergias permite detectar?
- Aeroalérgenos: pólenes, ácaros del polvo, hongos y pelo de animales.
- Alimentos: como leche de vaca, huevo y frutos secos.
- Otros: látex, picaduras de insectos y algunos medicamentos, con pruebas complementarias.
Cómo prepararse
- No se requiere ayuno ni preparación especial.
- Antihistamínicos: deben suspenderse al menos 5 días antes, porque alteran los resultados.
- Otros medicamentos pueden tomarse con normalidad, salvo indicación contraria del especialista.
Test cutáneo y examen de sangre: se complementan
En algunos casos el especialista puede pedir además un examen de sangre para medir la IgE específica frente al alérgeno sospechoso. Esto es especialmente relevante en personas con antecedentes de anafilaxia, donde suele preferirse el estudio en sangre en lugar del test cutáneo.
Por qué conviene hacerse el estudio
Identificar a qué sustancia se es alérgico permite iniciar un tratamiento dirigido y evitar el contacto con el alérgeno. En el caso de la rinitis, un diagnóstico oportuno puede ayudar a que no evolucione a asma bronquial ni se desarrollen alergias a otras sustancias. Si presentas congestión, picazón, enrojecimiento de la piel o síntomas respiratorios recurrentes, consulta con un médico o alergólogo para evaluar si corresponde realizar estas pruebas.
Fuentes: Clínica Alemana (Unidad de Alergias), Clínica Universidad de Navarra, Quirónsalud y Asociación Española de Pediatría.